
El inspiradísimo compromiso de un director que se ha enfrentado él mismo durante años con los espacios del dolor, da lugar a un evento de lirismo e intenso impacto basado en la quietud que sigue al caos...
- La Repubblica
Cuando Pippo Delbono viajó en 1999 a Gibellina le sorprendió la presencia que el terremoto de 1968 tenía todavía sobre la ciudad y sus gentes. El asombro engendró Il Silenzio, boceto de esa tristeza serena, de esa quietud que sigue al momento apocalíptico de la rotura de tierras. Emerge el silencio de los ancianos. El silencio de los recién nacidos. Dieciocho intérpretes nos arrastran al silencio, al ruido abrumador de las palabras y a un año, 1968, que fue también cuna de terremotos sociales, de colores, del flower power y de movimientos contestatarios.