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Fondo DC - Juan Francisco Donoso Cortés
Informes

Área de identidad

Código de referencia

ES 28079 ARCM DC

Título

Juan Francisco Donoso Cortés

Fecha(s)

  • 1818 - 1861 (Creación)

Nivel de descripción

Fondo

Volumen y soporte

Volumen de unidades de instalación: 18 cajas normalizadas de archivo (2,16 metros lineales). En origen 30 legajos, cinco tomos manuscritos encuadernados y tres documentos enmarcados.


Volumen de unidades descriptivas: 405 registros descritos con un sistema
gestor de base de datos Access (Microsoft Office 2007) con una estructura y diseño facilitados por la Subdirección General de Archivos de la Comunidad de Madrid.

Área de contexto

Nombre del productor

DONOSO CORTÉS FERNÁNDEZ CANEDO, FRANCISCO (1809-1853)

Historia biográfica

Juan Francisco Donoso Cortés Fernández Canedo, nace el 6 de mayo de 1809 en Valle de la Serena (Badajoz) en el seno de una acaudalada familia de Don Benito propietaria de tierras, dedicada a la agricultura y a la ganadería y con una larga tradición en cuanto a la ostentación de cargos públicos en esta población.
Su padre, Pedro Donoso Cortés Recalde Pavón junto a las actividades propias de la gestión y administración de sus haciendas, ejerce también la abogacía, circunstancia esta que sin duda habrá de condicionar el devenir primero académico y luego profesional del futuro I marqués de Valdegamas. En cuanto a su madre, María Elena Fernández Canedo, constan pocos datos que permitan definir su perfil, aunque si es patente por ejemplo el peso que la familia de esta tiene en la economía de la zona, y en el orden familiar, el papel conciliador que juega entre padre e hijo en determinados momentos. Juan fue el mayor de diez hermanos, de los cuales cuatro fallecieron antes de 1848, suponiendo la pérdida de su hermano Pedro un momento clave en la vida de nuestro protagonista, como se verá más adelante.
Las circunstancias en que se produjo su nacimiento parecen definitivamente aclaradas, al quedar constancia de la precipitada salida de Don Benito de los Donoso Cortés Fernández Canedo, huyendo de la incursión de las tropas francesas en esta población como consecuencia de la derrota española en la Batalla de Medellín, advertidos de los desmanes y atropellos que contra la población civil de la zona se estaban cometiendo.
Es escasa la información que nos ha llegado sobre la infancia de Juan Donoso, pero si resulta constatable la primera educación de carácter religioso que recibe en Don Benito, y que le permitirá ingresar a la temprana edad de diez años en la Universidad de Salamanca, donde quizás se viera contagiado por el ambiente aperturista que la reinstauración de la Constitución de 1812 traía. Después de un año, pasa a continuar sus estudios en el Colegio de San Pedro en Cáceres. Será durante unas vacaciones estivales en este periodo académico, cuando Donoso Cortés conozca al poeta Manuel José Quintana, personaje éste que influirá profundamente en la trayectoria de nuestro protagonista, y en este momento concreto, en lo que a sus inquietudes literarias se refiere.
Entre 1824 y 1828 Donoso Cortés pasa a estudiar Leyes en la Universidad de Sevilla. Este periodo será decisivo en la formación de su carácter, tanto por los conocimientos que adquiere (las certificaciones académicas conservadas constatan su buen aprovechamiento), como por las relaciones de amistad que entabla en la capital hispalense, y entre las que cabe destacar a: Joaquín Francisco Pacheco, Manuel Gallardo, José María Claros Jaramillo, Fernando de Ulloa, Pedro Sotelo, Francisco Gamero Cívico y Miguel Moreno Barrera, entre otros, junto a los que formará un grupo de creación y debate literarios, al que ellos mismos se referirán como “Academia”.
En el año 1828 concluye sus estudios de Leyes y cuenta ya con un amplio bagaje cultural, fruto del aprovechamiento que hace de sus lecturas en las diferentes bibliotecas sevillanas. Los casi cuatro años que abarca el periodo que llega hasta 1832, suponen un nuevo paréntesis en los datos para biografiar a Donoso Cortés. A partir de la información que proporciona el profesor Federico Suárez Verdeguer, se sabe que disfruta de una primera estancia en Madrid junto a Agustín Durán, merced a una recomendación que en su favor escribe Manuel José Quintana. De este periodo es destacable también en cuanto a lo personal su determinación a permanecer en Madrid, a pesar de pasar por algún apuro económico, y un efímero noviazgo con una mujer de Trujillo, de la que se desconoce el nombre. En 1829, tras un breve paso por Don Benito, en el que quizás llegara a colaborar con su padre en las labores de asesoramiento legal que este ejercía, regresa a Cáceres.
Este hecho viene motivado por el ofrecimiento realizado por parte del Colegio de Humanidades de Cáceres, para que se ponga al frente de la Cátedra de Estética y Literatura de esta institución, cuestión esta sobre la que en un principio albergó ciertas reservas, pero que a la postre dará uno de los elementos esenciales para aproximarnos a sus primeras reflexiones, como es el discurso de apertura de curso, en el que desgrana las diferencias entre clasicismo y romanticismo.
Durante este periodo de docencia tendrá sólo a dos alumnos, siendo uno de ellos Gabino Tejado. El ahora discípulo se contará más tarde entre los amigos de Donoso Cortés, y tras su fallecimiento será el encargado tanto de redactar una semblanza del marqués de Valdegamas, como de recopilar y publicar su obra completa. Otro acontecimiento destacable es el inicio del fugaz noviazgo con Teresa García Carrasco Gómez Benítez, con quien se casaría a inicios de 1830. En octubre de este mismo año, nacería su única hija, bautizada con el nombre de Josefa Rafaela Petra.
De esta estancia en Cáceres cabe destacar también de entre su producción literaria la composición de dos obras: “La venida de Cristina. Silva lírica al mismo asunto por don Juan Donoso Cortés, profesor de Humanidades en el Colegio de Cáceres”, y la “Elegía a la muerte de la duquesa de Frías”. La principal laguna con respecto a la carencia de información a la que se hacía mención anteriormente, afecta sobre todo a este momento comprendido entre su boda, y la llegada a Madrid en 1832.
Las circunstancias en que este hecho se produce, o el motivo del establecimiento en la Villa y Corte nos son también desconocidas. Si se cuenta con información fiable acerca de la actividad intelectual de Donoso Cortés, participando en tertulias y encuentros en los que tendrá ocasión de trabar amistad con personajes tales como Nicomedes Pastor Díaz o José del Castillo y Ayensa, y departir con algunos de los principales escritores del momento como Espronceda, Mesonero Romanos, Larra, etc.
A raíz de los sucesos de La Granja de San Idelfonso, y de la promulgación previa de la Pragmática Sanción por parte de Fernando VII, Donoso Cortés da el paso para empezar a destacar en el panorama político del momento. La redacción de la “Memoria sobre la situación actual de la Monarquía”, le posiciona de manera clara junto a los defensores de la legitimidad de la futura Isabel II para acceder al trono, frente a las posturas absolutistas de los seguidores de Carlos María Isidro, y a las de las corrientes más revolucionarias. Este auge en los asuntos de la vida pública, tendrá su contrapunto negativo en el luctuoso hecho que le sobreviene con el fallecimiento de su hija a la corta edad de dos años.
En febrero de 1833 se inicia la carrera como funcionario público de Juan Donoso Cortés, al ser nombrado oficial quinto de la Secretaría del Despacho del Ministerio de Gracia y Justicia. Su permanencia en este ente, que llegará hasta el verano de 1840, queda jalonada por los sucesivos ascensos con que es recompensada su labor, así como por la concesión de méritos tales como la designación como cruz del número de la Real Orden de Carlos III. Queda constancia de su gestión en los siguientes asuntos: la participación junto al general Rodil en la misión conducente a garantizar la lealtad de Cáceres y Badajoz al Gobierno; su designación para el cargo político de Secretario del Consejo de Ministros (puesto del que dimitirá en el corto lapso de dos días); y su participación en la Junta Principal de Diezmos. Durante el verano de 1835 habrá de afrontar la pérdida de su esposa.
Su entrada activa en política si bien todavía no como cargo electo, va vinculada a su producción como publicista, trazando el ideario que habrá de aglutinar a buena parte del espectro monárquico isabelino y moderado. Fruto de esta producción cabe destacar el escrito titulado “Consideraciones sobre la diplomacia, y su influencia en el estado político y social de Europa, desde la revolución de julio hasta el Tratado de la Cuádruple alianza”, en el que analiza cuestiones de política internacional de este primer tramo del siglo XIX, desde el Congreso de Viena, y de orden interno, como la nota añadida acerca de la Constitución gaditana de 1812. La publicación de este artículo en los diarios del momento no estuvo exenta de polémica, como se ve a través de las críticas hechas por Antonio Alcalá Galiano.
Fruto de sus lecturas de autores franceses contemporáneos defensores del principio de las “aristocracias legítimas” publica Donoso un folleto titulado “La ley electoral considerada en su base y en su relación con el espíritu de nuestras instituciones”, que influirá notablemente en la opinión de quienes hubieron de planear la reforma del derecho electoral, durante el gobierno de Francisco Martínez de la Rosa. En él argumenta el valor de la Monarquía Constitucional como única forma de “soberanía inteligente”, sobre la que cimentar la base de cualquier estado, considerando como única institución legítima a la monarquía y teniendo al liberalismo como principal apoyo, una vez cribado este de cualquier atisbo revolucionario.
La entrada en el Gobierno de Francisco Javier Istúriz, ante la destitución de Juan Álvarez de Mendizábal, provocan su designación como procurador por la provincia de Badajoz, dentro del contexto del procedimiento para la revisión del Estatuto Real, si bien estas cortes no se llegan a constituir de resultas del amotinamiento de los sargentos en La Granja de san Ildefonso, en agosto de 1836. Comienza también su actividad periodística dirigiendo el periódico El Porvenir, del que fue también cofundador junto a Juan Bravo Murillo, y que convertirán en atalaya desde la que defender sus postulados políticos doctrinales y los de sus correligionarios. Destacar en este sentido la publicación del artículo titulado “Principios constitucionales aplicados al Proyecto de Ley fundamental, presentado a las Cortes por la Comisión nombrada al efecto”. Dentro de su labor periodística, es conveniente señalar la dirección que temporalmente llevó a cabo de la Revista de Madrid.
El inicio de la actividad del Ateneo de Madrid, supondrá la vuelta de Juan Donoso a la vida académica. Estará presente desde los momentos fundacionales de esta institución, y no transcurrirá demasiado tiempo hasta que le sea ofrecida la cátedra de Derecho Político, de cuyo magisterio se ocupará desde noviembre de 1836 hasta febrero de 1837. Durante estos cuatro meses, desgranará a lo largo de nueve lecciones magistrales, los principios básicos que ya había mostrado en el último título mencionado: sociedad y gobierno, soberanía del pueblo, teoría del despotismo, la soberanía del pueblo y el derecho de los reyes, soberanía absoluta y soberanía limitada, y sobre la soberanía de la inteligencia. El final del año 1837 verá también la entrada de Donoso Cortés en el Congreso, al ser elegido diputado por Cádiz en las elecciones celebradas el 22 de septiembre de 1837. Ocupará este escaño durante dos legislaturas, causando baja el 1 de junio de 1839.
En el año 1838 es la actividad periodística la que más relevancia pública da a Donoso Cortés. Continuará vinculado a la Revista de Madrid, publicando artículos como “España desde 1834” , “De la monarquía absoluta en España”, “Estado de las relaciones diplomáticas entre Francia y España, explicado por el carácter de las alianzas europeas”, pero destaca sobre todo la colaboración con el Correo Nacional publicando una serie de artículos bajo el título de “Polémica con el doctor Rossi y juicio crítico acerca de los doctrinarios” en los que rebate las opiniones por él vertidas en lo referente a la unidad del Estado Español, “El Clasicismo y el Romanticismo” (retomando las cuestiones abordadas en el discurso ofrecido en Cáceres nueve años atrás), “Filosofía de la Historia. Juan Bautista Vico”, y “Consideraciones sobre el Cristianismo”. A través de estos artículos podemos apreciar el gusto de Juan Donoso por los estudios históricos y la importancia que les da como medio de entender la realidad que le ha tocado vivir.
En marzo de 1839 funda junto a Alcalá Galiano y otros prohombres del momento como Alejandro Mon, Bravo Murillo o el duque de Veragua el diario El Piloto, extendiéndose su edición sólo durante un año. Bajo esta cabecera Donoso volverá a defender los principios del partido moderado con unas directrices firmemente marcadas, frente a las posiciones más difusas que presentaban otras en este momento como El Correo Nacional, dirigido por Andrés Borrego. En definitiva, Donoso utilizará esta publicación como altavoz desde el que criticar al gabinete ministerial presidido por Evaristo Pérez de Castro, por las a su juicio graves lesiones que este estaba provocando a la institución monárquica, y ante la disolución de las Cortes en el mes de junio. Por otro lado resulta un tanto sorprendente la postura a favor de Baldomero Espartero de esta publicación, en un momento en el que las relaciones entre el general y la Reina Regente comienzan a tensarse.
Durante el año 1840 Donoso Cortés volverá a ocupar un escaño del Congreso por la circunscripción de Cádiz al tiempo que alcanza el puesto de Jefe de Sección del Ministerio de Gracia y Justicia. Pero la precipitación de acontecimientos que se suceden durante el verano de este año y que desembocan en la salida de María Cristina de Borbón al exilio, y la asunción de la regencia por parte del duque de la Victoria, llevarán también a su salida del país, tomando como pretexto una licencia para mejorar su salud.
Siguiendo las aportaciones del profesor Suárez Verdeguer, el año que Donoso Cortés pasa en Francia hasta marzo de 1841 queda circunscrito al anonimato de uno más de los miembros del partido moderado que han de exiliarse. La excepción a esta situación según Suárez viene dada por la atribución que puede hacerse a favor de Donoso con respecto a la autoría del “Manifiesto a la Nación Española”, proclamado por la Reina Regente como medio de justificar su renuncia a la Corona. Lo que sí es patente es el aumento en el grado de confianza que María Cristina de Borbón deposita en Juan Donoso.
Prueba de ello será el encargo por ella dado para que interceda en la cuestión relativa a conservar la tutela de sus hijas Isabel y Luisa Fernanda, empresa esta que no pudo llevar a buen fin, al ser otorgada la misma a Agustín de Argüelles por orden de Espartero. Donoso, a pesar de ser plenamente consciente de las escasas posibilidades que tenía para mantener la custodia en manos de la Reina Madre, desplegará todos sus recursos dialécticos y relaciones políticas, para demorar en la medida de lo posible la resolución final. Publica también varios escritos y folletos en este sentido, entre los que cabe mencionar: “Sobre la incompetencia del Gobierno y de las Cortes para examinar y juzgar la conducta de S.M. la Reina Madre doña María Cristina de Borbón en su calidad de curadora y tutora de sus augustas hijas”; “Relación histórica del origen, progreso y definitivo resultado de la cuestión de la tutela de S.M. doña Isabel II y la Serenísima Señora Infanta doña Luisa Fernanda”.
Se ocupará también de velar por los intereses económicos de la Reina Madre, en lo tocante a la revisión de la testamentaría de Fernando VII. De esta primera etapa que Donoso Cortés pasa en Francia, es reseñable la amistad que entabla con Santiago Masarnau; el periodo que abarca hasta su regreso a España en 1843, se caracteriza sobre todo por la austeridad de vida que lleva, su dedicación plena a las tareas que se le encomiendan y el alejamiento de las camarillas y enredos que en torno a la figura de María Cristina se tejen, y que le provocan gran malestar.
El año 1842 verá sus últimas colaboraciones periodísticas sistemáticas, las cuales ofrece a los diarios El Heraldo y El Sol. Para el primero escribió una serie de artículos bajo el título genérico de “Cartas desde París”, en las que comentará a modo de corresponsal una gran variedad de asuntos de corte político e intelectual principalmente. En cuanto a lo que se refiere al diario El Sol, su creación viene auspiciada por la financiación del duque de Riánsares, siendo su fin primordial la coordinación de una campaña de desprestigio contra Espartero, a la que sin duda ayudaron hechos como la represión de las revueltas que tuvieron lugar en Barcelona.
La disolución de las Cortes en mayo de 1843 agudizará la crisis en la ya de por sí debilitada regencia de Espartero, que desembocará en la llegada de Narváez, el enfrentamiento entre sus tropas y las leales al duque de la Victoria en Torrejón de Ardoz, y la salida final al exilio de este último. Así, las elecciones celebradas el 15 de septiembre darán de nuevo a Juan Donoso la oportunidad de ocupar un escaño en el Congreso de los Diputados, esta vez por la provincia de Badajoz. La declaración de mayoría de edad a favor de Isabel II, era una cuestión que ya se venía planteando en los círculos moderados desde al menos un año antes, y en ella, así como en muchos de los asuntos que a la monarquía afecten durante lo que resta de década, estará Donoso Cortés en primera línea merced a los puestos de responsabilidad que habrá de ocupar.
Volviendo al momento que ahora nos ocupa, el discurso pronunciado en la tribuna del Congreso titulado Reinados de menor edad, constituirá uno de los argumentos claves con el fin de conseguir la mayoría de edad para Isabel II, y cerrar así la situación de vacío institucional que afectaba a la jefatura del Estado. En este sentido son también destacables los debates que entabla con el diputado Román Obejero, el cual no era partidario de adelantar esa declaración.
En 1843 se publica la primera parte de la obra en la que Donoso Cortés había venido trabajando por encargo de la Reina Madre, con el título de “Historia de la Regencia de María Cristina”, que se ocupa de narrar los acontecimientos acaecidos desde la muerte de Fernando VII hasta la salida de la Gobernadora a su exilio francés. No hay datos que aseguren el que Donoso continuara trabajando en esta obra, y a la postre sólo contamos con este primer volumen que vio la luz en las páginas de la Revista de Madrid. Finalmente destacar para este periodo el nombramiento como ministro plenipotenciario cerca de María Cristina en París, dado por la ya reina Isabel II, y mediante el que se le encomendaba la misión de preparar el regreso de aquella a España. La principal dificultad que hubo de sortear Donoso en esta tarea, estuvo en la oposición del gobierno francés e inglés, debiendo negociar para ello con François Guizot y Henry Bulwer respectivamente.
Al año siguiente es nombrado secretario de la Reina Isabel II. La intervención de María Cristina de Borbón en este hecho debió ser importante, dado el interés que mostró en todo momento en que una persona de su estricta confianza, estuviera junto a la joven reina dentro del círculo de consejeros más cercanos a ella. La intercesión de Donoso a favor de alguno de los conspiradores para derribar a Narváez, con el fin de que les fueran conmutadas las penas de muerte a que fueron condenados, provocaron su renuncia al cargo de secretario particular, si bien no le fue aceptada y continuó en él hasta el otoño de 1845. También en 1844 será designado miembro del Consejo Real Ordinario.
En las elecciones celebradas el tres de septiembre de 1844 volverá a ganar un escaño por Badajoz. Su principal actividad parlamentaria estará vinculada a la secretaría de la comisión encargada de reformar la constitución de 1837. El papel que en ella tiene ha de ser esencial, y no pocos autores reconocen su autoría en el dictamen final que se eleva el 5 de noviembre, así como en la exposición de motivos que antecederá al nuevo texto constitucional.
Con respecto a lo concerniente al matrimonio de Isabel II, Juan Donoso Cortés volverá a tener un papel protagonista en la pugna por la designación de candidatos. Esta cuestión de estado, pasará a un plano internacional por el interés tanto de Francia como de Inglaterra para posicionar un candidato de su conveniencia. Donoso hará valer su peso específico en lo que a relaciones internacionales se refiere, como ya sucedió en los preparativos para la vuelta de María Cristina a España. La voluntad de Donoso (guiada o no por la Reina Madre), para que fuera el conde de Trápani el futuro esposo de Isabel II, llegó a estar vinculada a un borrador de acuerdo en el que junto a esta cuestión se ataría un tratado comercial entre Francia y España, al tiempo que se lograría un Concordato con la Santa Sede. Esta opción finalmente sería desechada, así como también lo fue la del conde de Montemolín, o la del infante Enrique de Borbón, aceptándose finalmente la candidatura de Francisco de Asís como una solución de compromiso.
De resultas de las nupcias reales, Juan Donoso es nombrado Grande de España, concediéndosele los títulos de vizconde del Valle y marqués de Valdegamas. Los reconocimientos a su valía le llegan también del exterior, y así en octubre de 1846 recibe la distinción de Gran Oficial de la Legión de Honor, por parte del Estado Francés. En cuanto a su actividad parlamentaria, en las elecciones celebradas el 6 de diciembre de este mismo año, será elegido por el distrito de Don Benito, dentro de la circunscripción de Badajoz, destacando el discurso pronunciado sobre Los regios enlaces.
1847 supone un punto de inflexión en la vida del marqués de Valdegamas. Parece que su influencia en la Corte queda un tanto eclipsada, pero sí seguirá manteniendo una estrecha relación con el duque de Riánsares. Será también testigo excepcional de la convulsión que en los gabinetes ministeriales se produce, al socaire del tira y afloja constante en que vive el parlamentarismo español bajo la monarquía isabelina. Pero será una cuestión de índole personal la que condicione en gran medida los últimos años de Juan Donoso Cortés. El fallecimiento de su hermano Pedro, a quién estaba muy unido, le sumirá en una profunda y duradera reflexión introspectiva que habrá de influir sin duda en su modo de entender la vida, en su religiosidad, y por ende en la producción ensayística de sus últimos años. Una experiencia en definitiva, que él mismo no dudó en denominar como “conversión”.
La llegada al papado de Pío IX inspira a Donoso Cortés la publicación en El Faro de una serie de artículos, en los que muestra abiertamente su afinidad con la línea de reformas acometida por el nuevo pontífice. Estos comentarios son casi contemporáneos a los que Jaime Balmes escribe sobre esta misma cuestión, pero al contener estos un sesgo más crítico, los textos del marqués de Valdegamas tendrán una mejor acogida. Mencionar también el alcance del discurso ofrecido en las Cortes, titulado “Sobre las relaciones de España con otras potencias”.
En 1848 se produce su ingreso en la Real Academia Española, ocupando el sillón que había quedado vacante por el fallecimiento de Javier de Burgos. Su discurso de entrada llevará por título “La Biblia como fuente de inspiración y de belleza”, quedando en él patente la “conversión” hacia el teocratismo referida anteriormente. El discurso es contestado por Francisco Martínez de la Rosa. Otro hito destacable en la vida académica de Juan Donoso tiene lugar a comienzos de este mismo año, al ser nombrado Presidente del Ateneo de Madrid, si bien su permanencia en el cargo será breve, al no poder compatibilizarlo con el resto de sus ocupaciones, y sobre todo ante la inminente designación como Ministro Plenipotenciario de España en Berlín.
La oleada revolucionaria que sacude Europa a partir de 1848 no pasará de largo por España, pero las acciones represivas que Narváez lleva a cabo para dominar la situación evitan episodios como los vividos en París y otros lugares de Centroeuropa. En este contexto ve la luz uno de los textos esenciales para entender la última etapa del pensamiento de Juan Donoso Cortés: “Discurso sobre la dictadura”.
Pronunciado desde la tribuna del Congreso el 4 de enero de 1849 en respuesta a los argumentos esgrimidos por el diputado Manuel Cortina, y con el fin de apoyar y justificar las medidas excepcionales tomadas por El Espadón de Loja, la repercusión que obtiene traspasa las fronteras físicas y temporales, siendo objeto de debate desde su publicación en un sinfín de foros, y encontrando citas sobre él desde autores contemporáneos a Donoso como Louis Veuillot o Montalembert, pasando por Carl Schmitt, hasta la actualidad. Según la opinión de Edmund Schramm, el Discurso sobre la dictadura supone la primera vez en que se alinean los fenómenos teológicos y los jurídico-políticos en la obra del marqués de Valdegamas, al tiempo que propicia su salto a la primera línea del pensamiento político internacional de mitad del siglo XIX.
A finales del mes de enero de 1849 inicia el viaje que habría de llevarle a la capital de Prusia, con el propósito antes mencionado. Su misión en esta embajada fue breve. A su llegada contó con el favor de las cartas de presentación que habían escrito diplomáticos como Nothomb, Meyendorff o Raczynski (a los que también le unía una relación de amistad personal), aunque sin duda el principal aval venía dado por las opiniones favorables que el Discurso sobre la dictadura encontró en Berlín. La solicitud hecha al Ministerio de Estado de una licencia para restablecer su salud, llevarán a Juan Donoso de vuelta a Madrid, finalizando así su segunda misión diplomática.
Este regreso propicia la reanudación de su actividad parlamentaria, con el mismo brío donde la había dejado justo un año antes. Los debates que en la Carrera de San Jerónimo tienen lugar con respecto a la Hacienda Pública y el proyecto de presupuestos del Estado, le brindarán una nueva ocasión para mostrar su despliegue dialéctico, trazando un discurso en el que pondrá en conexión economía y sociedad, y en el que volverá a quedar de manifiesto su temor ante el auge de la revolución. En el “Discurso sobre la situación general de Europa” pronunciado ante las Cortes el 30 de enero de 1850, Donoso vuelve a hacer gala del profundo conocimiento que atesora de la realidad geopolítica del momento, destacando sin duda el análisis de la previsible amenaza que una Rusia revolucionaria traería al resto de Europa. La repercusión de este discurso por todo el continente volvió a ser de una gran magnitud, contando entre sus seguidores a personajes de la talla del príncipe de Metternich.
La debilidad de su salud que había provocado la salida de Berlín y la licencia en el Ministerio de Estado, aún no se encontraba restablecida. Por este motivo vuelve por un breve periodo a Don Benito, buscando un clima más benigno que propiciara una mejora definitiva y el cariño de los suyos. Tras un breve paso por Salamanca para ocuparse de asuntos familiares, el marqués de Valdegamas regresa a Madrid al haber sido elegido de nuevo Diputado por el distrito de Don Benito en las elecciones celebradas el 31 de agosto de 1850. Así, a finales de este año, pronuncia el “Discurso sobre la situación de España”, en el que realiza un pormenorizado análisis de la crítica situación financiera por la que pasa el Estado Español, que finalmente llevará a la dimisión de Narváez; a su juicio muchos de estos males se deben a la escasa apertura de miras de los gabinetes al desgajar las cuestiones económicas de los problemas puramente sociales.
A comienzos de 1851 Donoso Cortés decide dimitir de su puesto dentro del Consejo Real, al haber sido promovido al mismo por miembros del Gabinete ministerial cesante. Parece que su nombre fue considerado para entrar a formar parte del nuevo Gobierno de Bravo Murillo, ocupando la cartera de Estado. Si bien esto no llegó a fraguar, sí que su última actividad estuvo ligada a este Ministerio, al ser nombrado en febrero Ministro Plenipotenciario ante Francia. Desde su llegada al número 29 de la rue de Courcelles en París, el marqués de Valdegamas afrontará una febril actividad diplomática que no será ningún obstáculo para llevar a buen término la publicación de su último y más reconocido ensayo.
En un primer momento habrá de lidiar con la pretensión de Narváez para regresar a España desde su exilio francés, y mantendrá encuentros del más alto nivel, caso de una entrevista con Metternich en Bruselas. En septiembre de 1851 recibe la distinción como Caballero Gran Cruz de la Real Orden de Carlos III, al tiempo que es designado como senador vitalicio. Su actividad al frente de la embajada le llevará a estar al tanto de cuestiones tales como la proclamación del Segundo Imperio por parte de Luis Napoleón, la búsqueda de una alianza entre España, Francia, Inglaterra y Estados Unidos que evitara las injerencias de esta última en la isla de Cuba, o asuntos relativos a la delimitación de la frontera franco-española en los Pirineos.
Pero sin duda los dos últimos años de vida de Juan Donoso Cortés quedarán marcados por la publicación del “Ensayo sobre el catolicismo, el liberalismo y el socialismo, considerados en sus principios fundamentales”, obra cumbre a juicio de los estudiosos de la figura del marqués de Valdegamas, constatable por la repercusión que tuvo en su momento, por el caudal de debates y opiniones enfrentadas que en torno a ella se vertieron y por toda la literatura generada a raíz de su análisis. En el Ensayo, Donoso desarrolla en los tres libros de que se compone un concienzudo estudio político-teológico con el que explicar su concepción de la dualidad sociedad-estado y el papel que la Iglesia Católica juega en ella en este momento de plena efervescencia de los movimientos obreros, del auge de los nacionalismos, y de los primeros síntomas de crisis del modelo liberal. El principal detractor de esta obra fue el abate Gaduel, vicario general de la Diócesis de Orleans, el cual con una visión más liberal se opondrá con firmeza a las tesis expuestas por Donoso. Destacar también la defensa que en su favor hace Louis Veuillot desde las páginas del diario L’Univers.
Los últimos meses de vida de Juan Francisco Donoso Cortés pasarán por un agravamiento con altibajos de su estado de salud, que finalmente provocarán su fallecimiento por una pericarditis aguda el 3 de mayo de 1853. La trascendencia del personaje queda una vez más de manifiesto a tenor de las noticias publicadas en la prensa de aquellos días acerca de las honras fúnebres recibidas. Sus restos serán trasladados a Madrid, donde recibe sepultura el 13 de octubre en una cripta de la Real Iglesia de San Isidro. Finalmente sus restos descansan desde mayo de 1900 en el mausoleo de la Sacramental de San Isidro.

Institución archivística

Historia archivística

Archivo personal compuesto por los documentos producidos o recopilados a lo largo de su trayectoria vital, en sus diferentes facetas: documentos personales y familiares, documentos relativos a la gestión de su patrimonio, documentación generada por su actividad al servicio del Estado Español (como funcionario, diplomático, consejero o diputado-senador), así como los derivados de su actividad intelectual y profesional vinculada con el periodismo, la vida académica, y principalmente fruto de su actividad literaria como ensayista.
Dentro de este último apartado es destacable la presencia de documentación que debió ser utilizada como fuente primaria a la hora de documentar alguna de sus obras. En otros casos nos encontramos con documentos (correspondencia principalmente) que quedaron en poder de Juan Donoso Cortés, siendo su papel sólo el de correo o intermediario, y que por diversos motivos no llegaron a su destinatario final, no pudiéndose resolver la situación para devolver la documentación a sus legítimos propietarios al abrir la testamentaría. En cuanto a esta el fondo cuenta con un legajo en el que se compendia documentación relativa a ella.
Los “papeles de Donoso”, fueron asumidos como parte del legado patrimonial que Juan Donoso Cortés deja en el momento de su fallecimiento, quedando así sujetos a la apertura de su testamentaría. Al no contar con herederos descendientes directos, el archivo pasará de generación en generación por la rama patrimonial de la familia Donoso Cortés, estando depositado en la casa solariega que esta posee en Don Benito, aunque también ha permanecido durante largas temporadas en la casa de Madrid del padre de los herederos actuales del archivo.
Parece que en un principio fue Gabino Tejado el encargado de darles orden y estructura, pero afirmaciones como la del profesor Edmund Schramm el cual tuvo oportunidad de consultar los documentos en los años treinta del pasado siglo, invitan a pensar en que este fondo nunca tuvo ni una clasificación ni una ordenación sistematizada, a pesar de la agrupación por legajos. Como elemento de descripción previo contamos con un inventario atribuible a un sobrino del marqués de Valdegamas, realizado posiblemente en una fecha indeterminada a comienzos del siglo XX. En el año 1936 la casa de Don Benito es asaltada, y varios de los 57 legajos son robados. Parte de la documentación fue posteriormente devuelta a la familia, llegando hasta la actualidad 29 de ellos más un legajo perteneciente a la testamentaría, así como cinco tomos manuscritos encuadernados.

Origen del ingreso o transferencia

Ingreso extraordinario. El fondo personal de Juan Francisco Donoso Cortés ingresa en el Archivo Regional de la Comunidad de Madrid según el convenio de depósito voluntario, temporal y gratuito, de cinco años prorrogables firmado el 29 de enero de 2014 por María de las Cruces Donoso Cortés-Esteve y Miguel Donoso Cortés-Esteve como titulares y propietarios del Archivo Donoso Cortés, y la Consejería de Empleo, Turismo y Cultura de la Comunidad de Madrid representada por su consejera Ana Isabel Mariño Ortega, por parte del ente autonómico, según el marco normativo establecido en el artículo 14.2 de la Ley 4/1993, de 21 de abril, de Archivos y Patrimonio Documental de la Comunidad de Madrid. En el convenio firmado queda reflejada de forma expresa la voluntad de los propietarios para que el Fondo sea sometido a los procesos técnicos conducentes a una recuperación adecuada de la información que atesora, y su posterior difusión gratuita a la comunidad de investigadores y usuarios que deseen consultarlo, aprovechando las facilidades que ofrecen las Tecnologías de la Información y la Comunicación.

Área de contenido y estructura

Alcance y contenido

Nos encontramos ante un fondo inédito en su mayor parte hasta el momento de ingreso en el Archivo Regional de la Comunidad de Madrid. Las pérdidas de documentación reseñadas anteriormente deberán ser suplidas en la medida de lo posible con las investigaciones historiográficas hechas antes de 1936, y quizás con la complementariedad que puedan ofrecer otros fondos y documentos relacionados con éste, y que serán reseñados en el área correspondiente de la presente ficha de descripción.
Además de contar con la oportunidad de aproximarnos a documentos primarios para el estudio de la figura de Juan Donoso Cortés desde las diferentes actividades y facetas en las que ocupó su vida, añadiendo el retrato detallado que sobre la evolución de su personalidad se puede ir trazando, la difusión de este fondo habrá de resultar de interés para quienes deseen abordar estudios sobre la Historia de España y de su monarquía, sobre su devenir político (principalmente en lo que al partido moderado se refiere) y sobre las relaciones exteriores de un país que ve disminuir progresivamente su influencia en el concierto internacional. En lo relativo a su actividad como pensador y escritor la documentación conservada muestra la repercusión internacional de su obra, y las corrientes de opinión a favor y en contra que esta genera. Mención aparte merece el acervo documental que atesora para documentar sus obras.
El marco temporal que abarca el fondo se concentra entre la década de 1830 hasta el final de su vida, la cual se desarrollará principalmente entre las ciudades de Madrid, París y puntualmente en Berlín y su lugar de origen en Extremadura. Es escaso el testimonio que ha quedado acerca de sus primeros años, circunscribiéndose a documentos de carácter personal y a las inquietudes literarias que ocuparon su juventud.
Como es habitual en este tipo de fondos de archivo, la correspondencia formando series con cada uno de los órganos creados en el cuadro de clasificación, es el tipo documental que lo vertebra de forma transversal. Gracias a la sistematicidad en la forma de trabajar de Juan Donoso Cortés muchas de las cartas cuentan con la copia de la respuesta por él dada a los distintos remitentes. Por otro lado, la mezcla de asuntos tratados en algunas de ellas, ha hecho compleja la asignación de los documentos a un lugar idóneo del cuadro de clasificación.
Comenzando por la documentación de índole personal contamos con cartas remitidas a o por sus familiares (padres y hermanos principalmente), peticiones diversas de favores o recomendaciones, así como agradecimientos por ellos, cartas de amigos y seguidores de su obra, y las cartas de condolencia recibidas tras el fallecimiento de Juan Donoso Cortés. Dentro de este mismo grupo contamos con documentos pertenecientes al ámbito religioso o espiritual, documentos personales acreditativos y académicos, por citar los más representativos. En cuanto a los documentos mediante los que controlar y gestionar su patrimonio mueble o inmueble, es reseñable el pragmatismo y eficiencia con que lleva estos asuntos, mostrando una faceta de Donoso Cortés que contrasta vivamente con la del pensador y erudito a la que ya se ha hecho mención.
Donoso tiene una gran capacidad de trabajo y es ordenado y muy sistemático, así deja constancia de las cartas enviadas y suele hacer copias o borradores de lo solicitado por él. Esto se percibe, por ejemplo, en la correspondencia de Donoso Cortés con la Reina María Cristina, a través de su secretario, Castillo y Ayensa: El encargo de la solicitud de la pensión de viudedad que la Reina deja en manos de Donoso y que él lo prepara minuciosamente, presentándolo a la Comisión de Presupuestos y ésta, a su vez, lo propone al Congreso que reconoce el derecho de su Majestad a la viudedad, estipulada por el Rey Fernando VII en los contratos matrimoniales, comunicaciones fechadas entre el 10 y 24 de julio, informándole del resultado de la consulta y como finalmente la Reina le concede un poder especial a don Serafín Valero, como administrador personal de su majestad, para el cobro de dicha pensión del Tesoro público en agosto de 1841.
Con el problema de la tutela de Isabel II y la hermana de ésta, Donoso no lo tendrá tan fácil. A raíz de la renuncia de María Cristina a la regencia y su salida de España, Espartero sugirió a la ex¬¬-Gobernadora que renunciase a la tutela pero ella no accedió. María Cristina le propuso un Consejo de tutela compuesto por Donoso, Quintana, Sancho, Cabello y Montes de Oca, pero no contó con la conformidad de Espartero. Donoso regresa a España con instrucciones de María Cristina relativas “a la defensa de los derechos e intereses personales de sus augustas hijas” y le hace entrega de una carta dirigida a Espartero, así como la autorización y facultades necesarias para tratar de resolver la cuestión.
Sin embargo, como él mismo relata, sus sugerencias y argumentos no consiguieron nada, y lo único que logra es dilatar las votaciones unos días; y, aunque emprendió una campaña en el Correo Nacional, con una serie de artículos sobre la incompetencia del gobierno y de las Cortes en relación con este tema, el resultado es conocido: la votación es mayoritaria a favor de privar a María Cristina de la tutela de sus hijas y nombrar a Argüelles tutor. Si esto ocurre el 10 de julio, también consta entre sus documentos el escrito de protesta firmado por María Cristina fechado el 19 de ese mismo mes. Junto a estas cartas se encuentran copias de misivas del Duque de la Victoria a la ex-Gobernadora .
Con respecto a las funciones públicas desempeñadas, el fondo cuenta con documentación significativa para ilustrar el paso de Donoso Cortés por el Ministerio de Gracia y Justicia y su actividad en él. Del periodo que pasa junto a María Cristina de Borbón como secretario y plenipotenciario, Donoso Cortés conserva documentos de las gestiones que a su cargo lleva a cabo en ese periodo, entre los que destacan copias de actas, informes, contratos matrimoniales, etc. En lo referente a su pertenencia al Consejo Real y al periodo que ejerce como secretario de Isabel II, son reseñables los documentos que atestiguan la participación del marqués de Valdegamas en los acontecimientos ya apuntados en la reseña biográfica. Es escaso el rastro documental que ha quedado en su archivo personal en lo tocante a su actividad política, si bien sobresalen algunos elementos que apuntan a su participación en alguna iniciativa legislativa, y que son reflejo también de la vida parlamentaria de mediados del siglo XIX y de sus procesos electorales.
La escasa documentación que ha llegado relativa a su paso por la embajada española en Berlín, contrasta con la abundancia y calidad de la información de su postrera misión en París: a través de los documentos conservados de estos últimos años, se puede estudiar el funcionamiento y gestión internos de la legación, los asuntos diplomáticos entre España y Francia (y también con terceros países), licitaciones que se tramitan con contratistas franceses, etc. Conforma sin duda una de las partes más ricas cuantitativa y cualitativamente del fondo.
Pasando ya a la actividad intelectual de Juan Donoso Cortés, su clasificación se ha abordado desde un triple punto de vista, atendiendo a las diferentes actividades que en esta parcela llegó a simultanear a lo largo de su vida. Como muestra de sus múltiples inquietudes y erudición queda un gran repertorio de extractos de obras, listados con títulos y anotaciones de aquellos ensayos o escritos que fueron de su interés y que debieron servirle para documentar sus obras. En este sentido destaca también una gran cantidad de documentos como copias de despachos, actas, informes, diarios de operaciones, que le sirvieron como fuentes primarias de las que nutrirse para redactar la “Historia de la Regencia de María Cristina”, y que al investigador actual de este periodo histórico, habrán de resultar también de gran ayuda.
En efecto, en 1843 Donoso Cortes publicó en la Revista de Madrid una pequeña parte de la Historia de la Regencia, su objetivo era escribirla completa, desde el fallecimiento de Fernando VII hasta la salida de España de la Reina Gobernadora en 1840. Hay constancia documental de que Donoso recibió el encargo de la propia reina de hacerlo y le hace entrega de un borrador para que ella lo leyera.
Para Suarez los dos libros de la Historia de la Regencia constituyen una de las fuentes más valiosas para el conocimiento del año 1832 y 1833.
Donoso Cortés se documenta en fuentes de primera mano para su obra. En la relación de legajos del Archivo Familiar existente antes de la Guerra Civil de 1936 el nº 11 y el nº 18 se constata que son para la Historia de la Regencia, estos dos legajos no han llegado al Archivo pero afortunadamente tenemos una serie de legajos con documentos que probablemente los recopilara Donoso con este fin.
Los diarios de operaciones de los militares de la Primera Guerra Carlista, del General Rodil, del General Manuel LLauder, así como del general en jefe del ejército carlista en el norte, Conde de Casa-Eguía, junto con las memorias de generales dirigidas al Ministerio de la Guerra: y dos dictámenes de los de los generales Moscoso, y Zarco del Valle, y un informe del General de Meer a la Reina Gobernadora, de su actuación como responsable del mando de Cataluña, fechados entre 1833 y 1839.
Todos los esfuerzos diplomáticos para que se cumpla el Tratado de la Cuádruple Alianza, se pueden estudiar gracias a los despachos entre los embajadores de España, en París y Londres.
Las luchas en Portugal entre don Miguel y don Pedro se tratan en los despachos de los embajadores ingleses en España: Canning y Williers. Ambos diplomáticos encaminaron sus esfuerzos a conseguir el respaldo español con el problema de la sucesión portuguesa. Según el Foreign Office el problema portugués no podía ser resuelto sin la colaboración de España, al menos sin su neutralidad, ya que el respaldo español venía siendo decisivo para don Miguel y sus partidarios. En consecuencia, Stratford Canning intenta convencer a Cea Bermúdez del absurdo que suponía apoyar a don Miguel en Portugal mientras en España defendía la sucesión femenina, ya que era un defensor a ultranza de la causa de Isabel. Fracasando las negociaciones del enviado extraordinario S. Canning y haciendo ver que Gran Bretaña está realmente decidida a apoyar abiertamente a los constitucionalistas en Portugal. Cea acaba por aceptar los criterios británicos. Jorge Williers llega a la embajada en Madrid en 1833 y estará hasta 1839 así que será un actor de primer nivel en “la cuestión portuguesa”.
La Reina Regente retiró la confianza a Cea Bermúdez y en su lugar llamó para presidir el gobierno liberal a Martínez de la Rosa. A partir de este momento, las relaciones con los países afines políticamente se intensificaron. Gran Bretaña y Francia especialmente desde la firma del Tratado de la Cuádruple Alianza y poco después con los artículos adicionales se constituyeron en tutela material del régimen recién instaurado en España .
Los despachos de la Embajada de España en Roma son también documentación muy relevante para el estudio sobre la relación Iglesia Estado entre 1834-1843. En concreto lo referente al Nuncios Apostólicos de España: F. Tiberi (1827-1831) y Luigi Amat de San Felipe (1832-1835).
En esencia, hasta la muerte de Fernando VII, la Santa Sede había mantenido relaciones diplomáticas normales con la Monarquía española. Tras la repentina muerte de Fernando VII la situación española cambió sensiblemente a medida que los gobiernos liberales de la regencia de María Cristina intensificaron las medidas anticlericales. El nuncio Francesco Tiberi mostró durante su permanencia en España una cierta indiferencia por los asuntos políticos. La Santa Sede adoptó una postura completamente neutral sobre el problema español durante los últimos meses de 1833. La situación cambió poco después, cuando el Gobierno de Madrid negó el reconocimiento al nuevo nuncio. Durante el otoño de 1833 comenzaron las tensiones entre Roma y Madrid por la restitución del breve de Luigi Amat. El Gobierno español no lo devolvía con el plácet, porque el Papa no reconocía a Isabel II. Y el Papa no reconocía a la nueva reina porque en el fondo deseaba que triunfase la candidatura de Don Carlos, mientras la guerra civil destrozaba las provincias del Norte. Las notas de protesta entre la Nunciatura y el Gobierno, por una parte, y la Embajada en Roma y la Secretaría de Estado, por otra, sólo sirvieron para fomentar la tensión y desencadenar una campaña anticlerical, que tuvo manifestaciones violentas en diversos lugares de España, llegando al asesinato de frailes en Madrid.
Al no ser reconocido Amat, Tiberi retrasó su regreso a Roma y siguió al frente de la Nunciatura hasta la primavera de 1834. Entre tanto, el embajador Labrador fue cesado, y la representación española en Roma quedó confiada al encargado de Negocios, Aparici, quien sintetizó las cuatro razones por las que el Papa se oponía al reconocimiento de Isabel II: a) por la oposición decidida de Austria y Prusia; b) por el temor de que en las próximas reuniones de las Cortes españolas surgiesen protestas contra el papa; c) por la firmeza de Don Carlos en sostener sus derechos, queriendo hacer ver que eran dos los pretendientes y que la nación se hallaba dividida en dos bandos, y, por tanto, que era necesario esperar el resultado de la guerra civil y; d) porque simpatizaba por los carlistas.
La política revolucionaria de los gobiernos liberales, caracterizada por una serie de medidas legislativas contra la Iglesia y, de modo particular, la Desamortización5, unida a la grave situación militar y a la restauración de la Constitución de Cádiz incrementaron las tensiones con Roma y favorecieron la decisión de romper las relaciones diplomáticas con el Gobierno español por parte de la Santa Sede.
Desde aquel momento cesó cualquier comunicación oficial, pero al encargado Aparici se le permitió residir en la Embajada española en Roma para llevar la Agencia de Preces, que no fue suprimida por el Gobierno de Madrid hasta el 7 de junio de 1837.
La revolución de Barcelona, consumada en Madrid en el verano de 1840, puso fin a la regencia de María Cristina, que dimitió el 12 de octubre. Comenzó entonces, bajo la regencia del general Espartero, un período más agitado y convulso para la Iglesia española, pues en muy pocos días se decretó la supresión del Tribunal de la Rota, el destierro del obispo de Canarias y la deposición de muchos párrocos en Granada, La Coruña y Ciudad Real. La Nunciatura fue cerrada por orden gubernativa del 29 de diciembre de 1840 y el vicegerente de la misma, Ramírez de Arellano, expulsado de España.
Aparici fue sustituido por Julián Villalba, antiguo subsecretario de Asuntos Exteriores, en uno de los despachos que envió tiene la impresión de que no se reconocería a Isabel II hasta que no lo hiciera el emperador de Austria. Las negociaciones se interrumpieron otra vez.
En diciembre de 1843 había fallecido en Roma Villalba. Para sucederle fue designado un antiguo secretario de la Reina María Cristina, José del Castillo y Ayensa, que tuvo un peso casi decisivo en las negociaciones pre-concordatarias.
Señalar también los Expedientes de sesiones del Consejo de ministros (desde 1833 a 1836) de gran utilidad porque se recogen una gran amplitud de temas; a modo de ejemplo la sesión del 31 de mayo versa sobre el destino que convendría dar a los negros emancipados que se hallan en la Habana y sobre las gestiones del gobierno inglés para que se añadan al Tratado de 1817, tres artículos que contienen medidas más severas contra el tráfico ilícito de negros.
En cuanto a la correspondencia circunscrita a este ámbito la temática principal viene dada por las cartas de seguidores y correligionarios de su obra, y la de sus detractores ya mencionados en la reseña biográfica. Para cerrar este apartado, mencionar también las numerosas instituciones culturales y académicas a las que perteneció, dentro y fuera de España, y de las que quedan testimonio a través de nombramientos, diplomas y otros documentos que dan cuenta del prestigio con que Donoso Cortés contaba a nivel académico.
Por último, formando parte de la testamentaría, se conservan tanto los documentos legales para llevar a efecto sus últimas voluntades, como otros pertenecientes a terceras personas y que finalmente no fueron devueltas a sus legítimos propietarios. Forman parte esencial de este grupo una serie de cartas escritas por María Cristina de Borbón a Agustín Fernando Muñoz, en las que narra el periplo que realiza durante varios meses, hasta su salida definitiva a Francia. El papel que Donoso Cortés juega como correo de estas misivas ha resultado esencial para la conservación de las mismas.
Este conjunto de cartas fueron escritas, como queda dicho, por la Reina María Cristina de Borbón a Fernando Muñoz, en un momento decisivo de sus vidas, finales de 1839 y 1840. Son cartas secretas, en las que Donoso Cortés hace de intermediario, pues es el correo entre la Reina y su segundo marido , Agustín Fernando Muñoz. Este papel de transmisor de misivas tan íntimas demuestra que Donoso era una persona de la total confianza de la Reina.
Se trata de 106 cartas de amor, escritas en un castellano, en el que, salvo en algún desliz ortográfico, no se percibe la influencia de su lengua materna el italiano –en concreto, el dialecto siciliano-. La propia Reina hace referencia en una de las cartas a estas faltas.
Si en los documentos oficiales, la Reina siempre firma como Reina Gobernadora, estas cartas las rúbrica como Baltasara, uno de los nombres tradicionales de las Reinas de la Casa de Borbón, junto a los de Melchora y Gaspara.
Las cartas están escritas de forma muy directa, sencilla, algunas en la tranquilidad de la noche y otras en ratos robados a sus ocupaciones de Estado. En algunos casos, no utiliza los nombres de pila sino seudónimos, alias, etc, así habla “del de la campanilla”, “de los pesados”, “los cangrejos”, “el vinagre”, etc. para referirse a Espartero suele hablar del Duque, y suele referirse a Donoso Cortés con sus iniciales (D.C.).
Estos escritos están dirigidos a su segundo marido quien posteriormente se convertiría en Duque de Riánsares, con quien desde 1833 formaba una familia, que debía permanecer en secreto para que ella pudiese mantenerse en el poder. Quizá por ello, las cartas se refieren a la Reina en tercera persona y utiliza apelativos como “pichones” o ”prendas“ para mencionar y recabar información sobre los hijos de ambos, que en estos momentos ya eran cinco -llegarían a ser ocho- y se encontraban con su padre, ya que en cuanto nacían eran retirados del contacto de su madre y enviados a Francia. Por eso, estas misivas denotan una gran inquietud por el estado de sus hijos y una gran afectividad.
Estas preocupaciones domésticas se alternan con apuntes sobre: los lugares por donde está viajando; su llegada a Barcelona; la situación política del país; el final de la guerra carlista; los sucesivos cambios de gobierno y los nombramientos de nuevos ministros; los sucesos de Barcelona y el recibimiento tributado a Espartero en la Ciudad Condal; Eugenio Aviraneta Ibargoyen ; el proyecto de ley de municipios que la Reina finalmente sanciona y como reacción popular, se forman Juntas revolucionarias en las principales ciudades; La Reina nombra jefe de gabinete a Espartero, el traslado de la Reina a Valencia; el pulso al que se le somete, el programa de Espartero se basa en la suspensión de la Ley de Ayuntamientos y la disolución de las Cortes, para la Reina condiciones inaceptables que terminan con su renuncia a la regencia, el 12 de octubre de 1840, para salvaguardar el reinado de su hija, que sería Isabel II y que apenas es mencionada en esta correspondencia. La última carta (sin firmar) es del día 16 de octubre y explica su actuación y su exilio.
Estas cartas son complementarias de las que hemos localizado en el Archivo Histórico Nacional, en el Fondo de Reina Gobernadora; concretamente en Diversos Títulos Familias 3478 Legajo 376 Expediente 1. Correspondencia de amor (de la primera época) de la Reina Gobernadora María Cristina y Agustín Fernando Muñoz de 1836. Las primeras aparecen sin firmar, las siguientes las firma como “Cristina” y las últimas como “Baltasara”.

Valorización, destrucción y programación

Fondo de conservación permanente. Alto valor como fuente primaria de información de carácter histórico.

Nuevos ingresos

No están previstos más ingresos de documentación para este fondo.

Organización

Con los condicionantes de partida ya señalados, se han acometido los trabajos de descripción del fondo. Previos a estos se realiza un inventario exhaustivo del mismo, de manera que queden individualizadas tantas unidades de descripción lógicas como han sido necesarias. Paralelo a este proceso se confecciona un cuadro de clasificación atendiendo a las diferentes funciones y actividades llevadas a cabo por Juan Donoso Cortés, de las que han quedado vestigio en su archivo. El cuadro de clasificación se estructura de la siguiente manera:

01 JUAN FRANCISCO DONOSO CORTÉS. DOCUMENTOS PERSONALES
02 JUAN FRANCISCO DONOSO CORTÉS. PATRIMONIO Y ADMINISTRACIÓN
02.01 JUAN FRANCISCO DONOSO CORTÉS. PATRIMONIO Y ADMINISTRACIÓN. PATRIMONIO
02.02 JUAN FRANCISCO DONOSO CORTÉS. PATRIMONIO Y ADMINISTRACIÓN. ADMINISTRACIÓN
03 JUAN FRANCISCO DONOSO CORTÉS. CARGOS
03.01 JUAN FRANCISCO DONOSO CORTÉS. CARGOS. MINISTERIO DE GRACIA Y JUSTICIA
03.02 JUAN FRANCISCO DONOSO CORTÉS. CARGOS. SECRETARIO DE MARÍA CRISTINA DE BORBÓN DOS SICILIAS (REINA REGENTE Y REINA MADRE)
03.03 JUAN FRANCISCO DONOSO CORTÉS. CARGOS. CONSEJO REAL
03.04 JUAN FRANCISCO DONOSO CORTÉS. CARGOS. SECRETARIO DE ISABEL II
03.05 JUAN FRANCISCO DONOSO CORTÉS. CARGOS. DIPUTADO Y SENADOR
03.06 JUAN FRANCISCO DONOSO CORTÉS. CARGOS. MINISTRO PLENIPOTENCIARIO EN BERLÍN
03.07 JUAN FRANCISCO DONOSO CORTÉS. CARGOS. MINISTRO PLENIPOTENCIARIO EN PARÍS
04 JUAN FRANCISCO DONOSO CORTÉS. ACTIVIDAD INTELECTUAL
04.01 JUAN FRANCISCO DONOSO CORTÉS. ACTIVIDAD INTELECTUAL. ESCRITOR Y PERIODISTA
04.02 JUAN FRANCISCO DONOSO CORTÉS. ACTIVIDAD INTELECTUAL. PENSAMIENTO POLÍTICO Y FILOSÓFICO
04.03 JUAN FRANCISCO DONOSO CORTÉS. ACTIVIDAD INTELECTUAL. ACADÉMICO Y PROFESOR
05 JUAN FRANCISCO DONOSO CORTÉS. TESTAMENTARÍA
06 JUAN FRANCISCO DONOSO CORTÉS. ORGANIZACIÓN Y CONTROL DEL ARCHIVO

En este punto es conveniente aclarar que algunas de las denominaciones dadas a ciertos tipos documentales aquí descritos (“expedientes personales” o “expedientes de control de gasto” por ejemplo), no corresponden con la estructura de unidades documentales compuestas propias de la administración, entes u otras organizaciones que los puedan generar, sino a la voluntad de dar forma a unidades descriptivas que de otra forma quedarían descontextualizadas.


En cuanto a la organización física de la documentación, cada unidad documental simple o compuesta susceptible de ser descrita per sé, recibe la signatura de la unidad de instalación definitiva donde se encuentra, ordenándose dentro de ella mediante número currens. Ello sin perjuicio de mantener el orden físico originario tal como la documentación ha sido encontrada al abrir los legajos. Para las unidades documentales compuestas si se ha procedido a la ordenación cronológica de los documentos que la forman. Con respecto a aquellos documentos que por su tamaño exceden las dimensiones de cajas normalizadas de archivo, se ha dispuesto su instalación adecuada en bandejas de planero.

Área de condiciones de acceso y uso

Condiciones de acceso

Las reguladas a este respecto por la Comunidad de Madrid (Ley 4/1993, de 21 de abril, de Archivos y Patrimonio Documental de la Comunidad de Madrid).

Acceso libre telemático desde el repositorio web del Archivo Regional de la Comunidad de Madrid.

Condiciones

CONVENIO ENTRE LA COMUNIDAD DE MADRID (CONSEJERÍA DE EMPLEO, TURISMO Y CULTURA) Y LOS PROPIETARIOS DEL ARCHIVO DONOSO CORTÉS. Página 6
En todo caso, la copia digital del Archivo Donoso Cortés podrá ser difundida en Internet, por el tiempo que la Comunidad de Madrid considere oportuno, desde el Portal de Archivos de la Comunidad de Madrid o desde la web madrid.org, garantizando siempre los derechos de reproducción y explotación que pudieran corresponder a la propiedad. A tal efecto, la Comunidad de Madrid habilitará los medios técnicos con los que cuente en cada momento en cuanto a tecnologías de la información y las comunicaciones tanto para evitar descargas masivas de las imágenes como para impedir un uso abusivo o ilícito de las mismas; no se podrían realizar descargas de imágenes del Archivo Donoso Cortés a partir de la finalización de la vigencia del presente convenio.
Las reguladas a este respecto por el Archivo Regional de la Comunidad de Madrid. (Servicios de reproducción).

Idioma del material

  • español
  • francés
  • inglés
  • italiano
  • latín

Escritura del material

Notas sobre las lenguas y escrituras

Si bien la lengua predominante del fondo es el español, la gran cantidad de documentos escritos en francés que forman parte de él, al ser la lengua de uso común en las relaciones internacionales de este periodo, hacen recomendable el conocimiento de este idioma para el estudio de este fondo. De forma muy puntual aparece algún documento en inglés, italiano y latín.

Características físicas y requisitos técnicos

El fondo se compone de documentación en papel de diferentes tamaños que abarcan desde tiras de papel de unos cinco centímetros hasta títulos y distinciones cuyos soportes tienen unos 70 centímetros de largo. Con todo, el formato más habitual es el tamaño cuartilla. Estas aparecen bien en hojas o pliegos sueltos, bien unidas mediante cosido. La única excepción a este material viene dada por un retal de seda.
El estado de conservación general del fondo es bueno, con algunas salvedades a cuyo respecto constan en los registros descriptivos de las unidades afectadas, la mención a los deterioros o alteraciones diagnosticadas en los soportes.
En cuanto a los requisitos técnicos para el acceso remoto a la versión digitalizada del fondo, se precisa de un terminal informático con conexión a internet, que disponga de software para la visualización de archivos en formato .pdf.

Instrumentos de descripción

Inventario somero que forma parte del fondo, y que queda adscrito al último punto del cuadro de clasificación.

Área de materiales relacionados

Existencia y localización de originales

Archivo Regional de la Comunidad de Madrid.

Existencia y localización de copias

Unidades de descripción relacionadas

Por relación completiva y complementaria, es reseñable la mención de las siguientes instituciones y fondos de archivo:

Archivos parlamentarios: Archivo del Congreso de los Diputados y Archivo del Senado:

Archivo del Congreso de los Diputados


  • Elecciones para la circunscripciones de Cádiz y Badajoz entre 1837-1851.

Archivo del Senado


  • Expediente personal de D. Juan Donoso Cortés y Fernández Canedo, Marqués de Valdegamas, Senador vitalicio.


  • Diario de sesiones: Dictamen de la Comisión de examen de calidades de su aptitud para el ejercicio del cargo, aprobación, Juramento y toma de asiento, nombramiento.

Archivos de rango estatal: Archivo del Ministerio de Asuntos Exteriores y Archivo Histórico Nacional.


  • Archivo del Ministerio de Asuntos Exteriores

Documentación referida a la misión de Donoso Cortés en Prusia y en Francia.


  • Documentación referida a la misión de Donoso Cortés en Prusia y en Francia.

Archivo Histórico Nacional

Archivo de María Cristina de Borbón-Dos Sicilias y Borbón.
Reina Gobernadora:


  • Instrucciones a Juan Donoso Cortés sobre asuntos de Estado
  • Correspondencia sobre la tutela de la reina Isabel II y su hermana la Infanta, de Baldomero Espartero y Juan Donoso Cortés
  • Conferencia de Juan Donoso Cortés con Mr. Bulwer
  • Apuntes, notas, borrador y copia de un libro titulado "Historia política de la Regencia de la Reina doña María Cristina de Borbón", escrito por Juan Donoso Cortés
  • Carta de Juan Donoso Cortés a Manuel Pose comunicándole que la reina madre María Cristina desea tener escrita la relación de la traslación de los restos mortales de Manuel Montes de Oca a Madrid.
  • Carta de Juan Donoso Cortés escrita durante la crisis ministerial de Barcelona.
  • Correspondencia con Juan Donoso Cortés sobre cuestiones política.
  • Correspondencia de Juan de la Pezuela dirigida a Juan Donoso Cortés, Marqués de Valdegamas, y secretario particular de la Reina Gobernadora
  • Cartas de Isabel II sobre sus pretensiones de divorcio.
  • Correspondencia dirigida a la reina madre María Cristina y al Duque sobre cuestiones políticas importantes: casamiento de la Reina, relaciones con la Santa Sede, Inglaterra, Francia yPortugal, situación en Cuba, asignación a la Reina Madre, abono de …
  • Correspondencia de la Reinal Isabel sobre asuntos políticos.
  • Correspondencia de Juan Donoso Cortés con el Duque de Riánsares.
  • Cuentas y recibos de préstamos y adelantos concedidos por el Duque de Riánsares y por Agustín Sánchez a Juan Donoso Cortés.

Cancillería. Registro del Sello de Corte:
Decretos de concesión de títulos del Reino y grandezas de España


  • “Real despacho a favor de don Juan Donoso Cortés Fernández

Canedo Recalde, concediéndole el título de Marqués de
Valdegamas”

Colección de autógrafos de Eugenio Alonso Sanjurjo:


  • Autógrafo de Juan Donoso Cortés, Marqués de Valdegamas “Ocho cartas privadas del escritor Juan Donoso Cortés, Marqués de Valdegamas, a Vicente Santiago de Masarnau, Pedro Madrazo y otros, cuyos nombres no se indican”.

Colección de autógrafos de Concepción Sarto Jaquotot:


  • “Autógrafos del Marqués de Valdegamas, entre otros”.

Archivo de Luís Rosales Camacho:


  • Actividad literaria de Luís Rosales Camacho

Discursos, conferencias, homenajes y premios “Copia del discurso de recepción pronunciado por Donoso Cortés, marqués de Valdegamas, en la Real Academia Española el 16 de abril de 1848”

Consejo de Castilla:
Escribanía de gobierno. Consejo de Castilla


  • Expedición del título de Abogado de los Reales Consejos “Juan Donoso Cortés, natural de Don Benito, bachiller en leyes por la Universidad de Sevilla, sobre que se le admita a examen y expida título de abogado de los Reales Consejos”.

Secretaría de las Órdenes Civiles:


  • Orden de Isabel la Católica Reales Decretos de nombramiento de Grandes Cruces, Comendadores y Caballeros de la Orden de Isabel la Católica “Nombramiento de Caballero Gran Cruz de la Orden de Isabel la Católica a Juan Donoso Cortés”.

Archivo General de Palacio.


  • Documentación relativa a los servicios prestados a María Cristina.

Archivos universitarios. Archivo Universidad de Sevilla, Universidad de
Salamanca y Universidad de Navarra.

Archivo de la Universidad de Sevilla.


  • Documentación académica de su paso por la universidad en la realización de sus estudios de Leyes.

Archivo de la Universidad de Salamanca.


  • Documentación académica relacionada con sus estudios.

Archivo de la Universidad de Navarra, el cual custodia el archivo personal de Manuel Pérez Seoane


  • Este archivo está en fase de organización, pero consta que Suárez Verdeguer tuvo acceso a documentación relacionada con Donoso y que la utilizó para documentar sus obras.

Archivos de academias e instituciones culturales: Archivo de la Real Academia de la Historia, Academia de Buenas Letras y Ateneo de Madrid

Archivo de la Real Academia de la Historia.


  • Información relativa a Donoso en los boletines de la Real Academia

Academia de Buenas Letras de Sevilla.


  • Registro del nombramiento de académico

Ateneo de Madrid.


  • Registro del nombramiento de académico.

Archivos de ámbito local y eclesiástico: Archivo del Ayuntamiento de
Valencia y el Archivo parroquial de Don Benito.

Archivo del Ayuntamiento de Valencia.


  • Escritos relativos a la visita a Valencia que realiza Donoso Cortés acompañando a María Cristina.

Archivo Parroquial de Don Benito.


  • Partida de bautismo

Nota de publicación

SCHRAMM, Edmund. Donoso Cortés su vida y su pensamiento. Ramón de la Serna [traductor]. Madrid: Espasa Calpe, 1936

Nota de publicación

SUÁREZ VERDEGUER, Federico. Introducción a Donoso Cortés. Madrid: Rialp, 1964. 273 págs. D.L. M 14831-1963

Nota de publicación

SUÁREZ VERDEGUER, Federico. Vida y obra de Juan Donoso Cortés. Pamplona: Ediciones Eunate, 1997. 1088 págs., ISBN 84-7768-088-4

Nota de publicación

VILLAR BORDA, Luis. Donoso Cortés y Carl Schmitt. Camilo Calderón Schrader [editor]. 1ª ed. Bogotá: Departamento de Publicaciones de la Universidad Externado de Colombia, 2006. 180 págs. Serie de Teoría Jurídica y Filosofía del Derecho, nº 40, ISBN 958-710-090-5.

Nota de publicación

DONOSO CORTÉS, JUAN. Obras de don Juan Donoso Cortés, Marqués de Valdegamas ordenadas y precedidas de una noticia biográfica por Gavino Tejado. Gabino Tejado Rodríguez [editor]. 1854

Área de notas

Puntos de acceso

Puntos de acceso por materia

Puntos de acceso por lugar

Puntos de acceso por autoridad

Área de control de la descripción

Identificador de la descripción

Identificador de la institución

Reglas y/o convenciones usadas

- AENOR. Información y documentación. Directrices para la redacción de referencias bibliográficas y de citas de recursos de información. UNE-ISO 690:2013. Madrid: AENOR, 2013


- Consejo Internacional de Archivos. ISAD (G): Norma Internacional General de Descripción Archivística. 2ª edición. Madrid, 2000


- Consejo Internacional de Archivos. ISAAR (CPF): Norma Internacional sobre los Registros de Autoridad de Archivos relativos a Instituciones, Personas y Familias. 2ª edición. Madrid, 2004

Estado de elaboración

Final

Nivel de detalle

Fechas de creación revisión eliminación

Descripciones realizadas entre los meses de abril y julio de 2014.

Idioma(s)

  • español

Escritura(s)

Fuentes

Metadatos del objeto digital

Nombre del archivo

ES28079ARCM_JDC_499309_026_00001.jpg

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Tipo de objeto

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2.1 MiB

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