


Una de las ciudades más pobladas del sur de Madrid, Fuenlabrada tiene sus raíces en la edad media, cuando Castilla reconquistó lo que hoy es la región de Madrid. Al igual que en otros momentos de la reconquista, el avance cristiano suponía la despoblación de algunas de las zonas que cambiaban de manos, por lo que hubo la necesidad de crear nuevos núcleos de población con personas de otros territorios.
Eso es lo ocurrió en el siglo XII, cuando el mismo Alfonso VI decidió repoblar las zonas que había recuperado al Islam. Aldeas como Loranca y Fregacedos fueron repobladas con nuevas familias venidas del norte de España, algunas de las cuales se asentaron ya en el siglo XIV en lo que sería el casco antiguo de Fuenlabrada.
Dos siglos más tarde, en pleno reinado de Felipe II, Fuenlabrada aparece documentalmente por vez primera en la Historia, mencionada en una real orden y dentro del ambicioso proyecto del Rey de censar y catalogar todas las poblaciones de sus reinos españoles. Como resultado tenemos las primeras descripciones de un pequeño municipio volcado en la actividad agrícola y ganadera, con una población que no debía superar los mil habitantes.
No cambiarían demasiado las cosas para Fuenlabrada en los cuatro siglos siguientes, permaneciendo como un pueblo escasamente habitado y dedicado a la agricultura. Su población sufrió en este tiempo un lento ascenso sólo interrumpido por la invasión francesa del siglo XIX.
Este incremento de población le hizo alcanzar casi los 3.000 habitantes en 1960, momento a partir del cual comenzaría el impresionante despegue demográfico y económico que le llevaría a alcanzar los 192.000 vecinos en 2004; la tercera ciudad más poblada de la Comunidad de Madrid.
Fuenlabrada entra en el siglo XXI como una de las grandes urbes de nuestra región, convertida gracias a su cercanía con la capital y a la reciente construcción del Metrosur, en una de las localidades preferidas por los madrileños para vivir.