


Que uno de los hechos más importantes de la reciente historia de España tenga su epicentro en una localidad de nuestra Comunidad, sólo puede servir para llenarnos de orgullo a los madrileños. Era el dos de mayo de 1808, y en Móstoles comenzaba, como eco del primer grito de resistencia dado por un pueblo y su alcalde, la terrible y gloriosa Guerra de la Independencia de España contra la invasión napoleónica.
El origen de Móstoles parece situarse en los primeros siglos de nuestra era, en plena dominación romana de Hispania. Entonces era un asentamiento de población en una zona, las llanuras al este del Manzanares, con una apreciable densidad humana. Incluso el origen de su nombre, probablemente derivado de "Mostum olei", mosto de aceite, parece confirmar su origen romano.
Pero fuera creada por las legiones romanas o apareciese posteriormente en la Hispania visigoda o con la ocupación musulmana, el primer documento en el que se hace referencia a Móstoles data del siglo XVI, en pleno reinado de Felipe II. Se menciona como una pequeña villa y esa ha sido su condición hasta el siglo XX, cuando el gran desarrollo económico de los años sesenta y su cercanía a Madrid la convirtieron en una ciudad dormitorio.
Con esa condición de pequeño pueblo agrícola y con una población oscilante entre mil y dos mil vecinos, Móstoles llegó al suceso más importante de su historia, cuando el 2 de mayo de 1.808, el Alcalde Andrés Torrejón declara la guerra al invasor napoleónico con la famosa proclama "la patria está en peligro, Madrid perece víctima de la perfidia francesa. Españoles, acudid a salvarla".
Un grito de libertad y patriotismo que retumbó por toda España e inició la Guerra de la Independencia.
Móstoles entra en el siglo XXI como una ciudad grande y moderna, con todos los servicios y prestaciones necesarios para garantizar la calidad de vida de sus más de 195.000 habitantes, y con un futuro tan prometedor como merece su historia.