


También conocido durante mucho tiempo como Pozuelo de Aravaca, el nombre oficial proviene de la abundancia de pozos en la zona, y del apellido de la poderosa familia Alarcón, que en el siglo XVII detentó su señorío. Pero sus orígenes históricos son muy anteriores, pudiéndose asegurar su existencia en los tiempos de la dominación musulmana, aunque hay vestigios de asentamientos humanos anteriores en su solar.
Concretamente, el cercano paraje y antigua población de Meaques, hoy desaparecida, se relaciona con la Maecum romana y desde esta perspectiva podríamos otorgar a Pozuelo una antigüedad cercana a los dos milenios.
Sin embargo, las primeras referencias documentales de Pozuelo aparecen en el siglo XIII, como una aldea agrícola y ganadera dependiente de Meaques, población que cien años antes había obtenido el Fuero Real del monarca castellano Alfonso VII.
Con el siglo XIV y la terrible guerra civil entre Pedro I y Enrique II, se produjo el abandono de la mayor parte de las poblaciones que dependían de Meaques, a excepción de Pozuelo. Tras el conflicto vino la calma y el lento desarrollo de la pequeña población, que ya pertenecía al Concejo de Madrid y al sexmo de Aravaca, razón por la que se conocía como Pozuelo de Aravaca. Y así permaneció hasta que en 1631 pasó a la jurisdicción de Don Gabriel de Alarcón y entró a formar parte del señorío de su familia.
No variaron mucho las cosas para Pozuelo en los siglos siguientes, manteniéndose su población dedicada a actividades agrícolas y ganaderas, hasta que a finales del siglo XIX comenzaron a edificarse hotelitos y residencias veraniegas con las que la burguesía madrileña pretendía huir de la calurosa capital. Fue el inicio del marcado carácter residencial que iba a adquirir Pozuelo.
Esta condición iba acentuarse en las décadas siguientes con la mejora de las comunicaciones con Madrid, cuyos primeros hitos fueron la construcción de un tranvía hasta la capital y la reforma de la carretera a Segovia. Tras recuperarse de las graves heridas causadas por la Guerra Civil, Pozuelo comenzó su última gran transformación a finales de los años sesenta, con la aparición de nuevas zonas residenciales, como Somosaguas y Monte Gancedo, y la posterior creación de importantes parques empresariales.
El resultado es que Pozuelo de Alarcón es hoy una de las localidades más importantes de nuestra Comunidad, uno de lugares más deseados en los que vivir y trabajar, gracias a la calidad de su desarrollo urbanístico y a sus notables dotaciones e infraestructuras, a las que pronto se unirá su inclusión en el nuevo Metro Oeste.