


Desde luego, nuestra capital atesora una historia rica y un papel fundamental en la configuración de la moderna España: de asentamiento visigodo a aldea árabe con el nombre de Magerit, de poblachón manchego reconquistado por Alfonso VI a Villa y Corte de los Austria, nuestra capital se ha ido convirtiendo en el Madrid moderno y cosmopolita a base de hacerse a sí misma y de abrirse a todos aquellos que han querido convertirla en su hogar.
Tras la invasión musulmana del siglo VIII, la Reconquista cristiana alcanzó Madrid en el año 1083 gracias a Alfonso VI, rey de León y de Castilla, quedando ya para siempre entre los territorios recuperados a Al-Andalus, aún cuando Alfonso VII deba asegurarla definitivamente ante una nueva intentona musulmana. Pronto se instauraron concejos municipales y se le concedió privilegios locales, y durante el reinado del rey-emperedor Carlos I, Madrid fue escenario destacado de la revuelta de los comuneros, que fracasó tras la derrota de la batalla de Villalar.
Precisamente Carlos I fue el último gran monarca español que intentó mantener una corte errante, capaz de seguirle los numerosos viajes que realizó por su extenso imperio europeo; ello explica que el emperador nunca asignara la condición de capital a ninguna de las ciudades en las que se estableció. Sin embargo, con su hijo las cosas cambiarían decisivamente para nuestra región.
Lo cierto es que Madrid adquirió especial preponderancia hasta 1561, cuando Felipe II trasladó allí su corte de forma definitiva, convirtiéndola en la capital del país. Desde entonces la historia de Madrid ha ido paralela a la de España. En el siglo XVIII comenzó con el primer rey de la nueva dinastía, el Borbón Felipe V, un período de esplendor y modernización que culminó durante los reinados de Fernando VI y, sobre todo, de Carlos III.
Hechos destacados acaecidos en Madrid durante este reinado y los dos siguientes, los de Carlos IV y Fernando VII, fueron el motín de Esquilache, el tumulto de Aranjuez y el alzamiento del pueblo madrileño en mayo del año 1808, dándose oficialmente inicio en Móstoles a la Guerra de la Independencia contra la invasión francesa.



