


A pesar de que la actividad económica de la región ha estado históricamente muy orientada a la producción agrícola, gracias un clima y un suelo bastante favorable a la producción cerealera y hortícola, desde el siglo XIX Madrid se configura como centro financiero del país y comienza a apuntar como foco de producción industrial, aunque todavía muy por detrás de las provincias de Vizcaya y Barcelona. El gran desarrollo económico de Madrid viene con el siglo XX, muy especialmente a partir de las décadas de los cincuenta y sesenta, en las que la provincia se configura como en el principal centro nacional del sector terciario.
Y junto con este notable crecimiento económico, nuestra región se ve también ricamente transformada por un proceso inmigratorio que la lleva a multiplicar por diez su población desde el siglo XVII hasta hoy. Sin duda es una de las principales causas del carácter acogedor de Madrid: Una comunidad autónoma cuyo único hecho diferencial estriba en considerar madrileños a quienes quieran serlo.
Desde finales del siglo XX, nuestra Comunidad es ya una de las regiones más prósperas y desarrolladas de España y de Europa, habiéndose convertido en la primera Comunidad Autónoma de España en buena parte de los principales indicadores sociales y macroeconómicos. Un bienestar que se construye cada día con el esfuerzo y el talento de todos.
La Comunidad de Madrid es la suma de todos


