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Picasso acude desde 1948 a la barbería
de Eugenio Arias en Vallauris,
donde disfrutaba de la conversación con el barbero, un exiliado
comunista, como él. En palabras de Eugenio Arias, Picasso
siempre estaba atento a los problemas de sus compatriotas y procuraba
entablar conocimiento con ellos. "Era como un balón
de oxígeno para nosotros".
Picasso fiel a las amistades antiguas, hizo partícipe a Arias
de su círculo artístico e íntimo de amistades,
de los cuales también se conservan recuerdos en el Museo:
Jacqueline Rocque, Françoise
Gilot, Jean Cocteau,
David Douglas Duncan, Edouard
Pignon, Hélène
Parmelin o André
Villers. |
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Arias, exiliado como el propio Picasso, fue
su peluquero y amigo durante 26 años. Apenas conversaban
de política a pesar de sus afinidades ideológicas.
Ambos compartían la vida cotidiana: jugaban a las cartas,
realizaban rondas a los bares, asistían a las corridas de
toros, conversaban sobre España y Arias le recitaba poesía
española. Pero la relación entre ambos era más
amplia y compleja. Arias se encargaba de las relaciones humanas
del artista con el mundo exterior durante los años que vivió
en Vallauris.
Desde su peluquería, Arias recibía a las personas
que llegaban a esta localidad con el propósito de visitar
al pintor. Ahuyentaba a los curiosos y procuraba conceder entrevistas
con el pintor a artistas, toreros, cantaores o españoles
que trabajaban en Francia y deseaban conocer a su genial compatriota.
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