Tras su traslado a Vallauris,
Picasso redescubre la cerámica, tras realizar los primeros
ensayos con Paco Durrio, el ceramista vasco amigo de Gauguin, quien
le había introducido por primera vez en las técnicas
de la cerámica en los primeros años del siglo XX en
su estudio de París.
En el taller Madoura, a cuyos propietarios, Georges
y Suzanne Ramié, había conocido en la Fete des
Potiers, Picasso había empezado a hacer algunos ensayos de
cerámica en agosto de 1946. Un año después
inicia una intensa actividad como ceramista, ejecutando dos mil
piezas con innovaciones en las formas, las técnicas y la
utilización de colores. |