Declarada Bien de Interés Cultural de la Comunidad de Madrid, esta tradición
celebra la primavera a través de la Maya, una niña o joven que, ataviada con
suntuosos adornos y vistosas telas, preside un altar decorado con elementos
vegetales. Se cantan los mayos, cantos típicos y únicos en su composición.
Entrada libre hasta completar aforo.