NUMEN ENSEMBLE (ESPAÑA)

Manuel García "sagrado": Misa nº 1

ESTRENO EN LA COMUNIDAD DE MADRID | ESTRENO EN TIEMPOS MODERNOS

  • Duración: 60 minutos

Programa

Gioachino Rossini (1792-1868)

Salve Regina con órgano (4vv) (1850)

O salutaris (4vv) (1857)

Cantemus (8vv) (1873)
(Péchés de vieillesse, vol. III, nº 10)


Manuel García (1775-1832)
Misa nº 1 en La Mayor*

Kyrie
Gloria
Credo
Sanctus
Agnus Dei




Intérpretes

Numen Ensemble
Carmen Paula Romero | Soprano
Alejandra Acuña | Mezzosoprano
Luis Arance | Tenor
Alejandro Sánchez | Bajo
Héctor Eliel Márquez | Director titular y órgano
Jerónimo Marín | Director invitado


Notas al programa

Pecados y penitencias musicales

Andrés Moreno Mengíbar

"Buen Dios, contempla terminada esta pobre y pequeña misa. ¿De verdad es música sagrada lo que acabo de escribir, o meramente algo de música maldita? Lo sabes bien, nací para la ópera bufa. Poca ciencia, un poco de corazón, eso es todo. De manera que puedas ser bendito, ¡y me concedas el Paraíso!".

Así encabezaba Rossini, a modo de dedicatoria al Altísimo, en 1863, su partitura de la Petite messe solennelle, el "último pecado de mi vejez". Como prácticamente todos los compositores de su generación, tanto Rossini como Manuel García se habían formado en su infancia en la música religiosa en capillas musicales eclesiásticas. Rossini en Lugo, con el canónigo Giuseppe Malerbi; García en Sevilla, en la capilla de la Colegiata del Salvador, con el maestro de capilla Juan Almarcha. No había entonces, salvo en alguna ciudad excepcional como Nápoles, conservatorios públicos y la única enseñanza musical era la que ofrecían las instituciones eclesiásticas. No es de extrañar, pues, que, en aquellos primeros años de su educación musical, la práctica totalidad del tiempo estuviese dedicada a la música religiosa y sus disciplinas afines, como el contrapunto.

La trayectoria profesional de ambos compositores los llevó por el mundo de las tablas y de los telones, lejos del severo estilo religioso. Pero ese poso técnico y esa memoria musical no se borró nunca y, aquí y allá, espigadas entre el conjunto de su obra teatral, emergen piezas religiosas. En el caso de Rossini, al margen de obras mayores como la Misa de gloria, la Misa de Milán, el Stabat mater y la mencionada Petite messe solennelle, encontramos en el catálogo de las composiciones de sus años posteriores a su retiro de la escena (1829) diversas piezas breves y de carácter camerístico. Su segunda esposa, Olympe Pélissier, recopiló todas las composiciones de Rossini entre 1830 y 1868 en diversos álbumes denominados Pecados de vejez. En el undécimo de ellos y con el número 9, encontramos una Salve regina, también conocida como Preghiera alla Vergine.

No parte del texto latino tradicional, sino de una paráfrasis italiana y está firmada el 20 de marzo de 1850 y dedicada "Al dilettissimo mio amico Abbate Gordini". A 4 voces con acompañamiento de órgano, su lenguaje está más cercano al de la ópera que al de la iglesia y su contrapunto está poco elaborado, con tendencia a la homofonía. Lo mismo le ocurre a O salutaris hostia, teóricamente escrito a cuatro voces a capella, pero que en la práctica abunda en pasajes de texturas más sencillas. A cambio, el clima expresivo y melódico es mucho más recogido. La obra está firmada el 29 de noviembre de 1857 y dedicada al escritor de temas musicales Joseph-Louis D'Ortigue. Por último, en el tercer volumen de los Pecados de vejez encontramos la pieza a 8 voces Cantemus domino, sobre un texto del libro del Éxodo. Aquí sí que podemos encontrar un fino ejemplo de polifonía al estilo Palestrina, sobrio y con un fino ejercicio de contrapunto. Con su socarronería habitual, Rossini escribe al final de la pieza: "¡Menuda pérdida de tiempo!".

Decía Pauline Viardot que su padre Manuel García "no creía ni en Dios ni el Diablo". La verdad es que, a pesar de su formación en la tradición católica, el cantante y compositor sevillano llevó una vida al margen de las normas morales al uso, sobre todo en materia matrimonial. Pero, a pesar de ello, hubo momentos en su vida en los que tuvo que hacer pública profesión de fe para evitar, posiblemente, maledicencias sobre la por entonces denostada vida de la gente de la farándula. Uno de esos momentos debió de ser en 1818 durante su estancia en Londres como estrella de la compañía italiana de ópera. Como país anglicano que era, seguir el rito dominical católico en el Reino Unido estaba circunscrito a lugares concretos, sobre todo en las embajadas de países católicos como España, Portugal y Baviera. La capilla de esta última era por entonces la elegida por los cantantes italianos de Londres para cumplir con sus obligaciones religiosas, de ahí el que pronto alcanzase fama como lugar donde podía escucharse la mejor música religiosa de Londres e interpretada además por los mejores cantantes. Manuel García acababa de afiliarse a la masonería de rito escocés aquel mismo año, por eso la composición de cuatro misas para solistas, coro y órgano bien pudo ser una cortina de humo con la que disipar dudas sobre su religiosidad y sobre su irregular situación matrimonial, pues aunque decía estar casado con Joaquina Sitges, madre de sus tres hijos "oficiales", en realidad seguía casado con su primera esposa, Manuela Morales, que había quedado abandonada en Madrid en 1807 al cargo de dos hijas.

La Misa número 1, como las otras tres restantes, muestra el intento de García de alcanzar un estilo intermedio entre el eclesiástico aprendido en su infancia y el operístico en el que se movía desde que a los dieciséis años saliese de su Sevilla natal para vivir como cantante teatral en Cádiz. Compartiendo por igual su afección por Mozart y por Rossini, las melodías asignadas a los solistas se elevan a menudo como arias o como dúos operísticos, con atisbos de cláusulas ornamentales. Sin embargo, los pasajes corales buscan acercarse más al estilo religioso, aunque con un contrapunto más bien simple. En esta misa, en concreto, las fugas finales del Gloria y del Credo están menos desarrolladas que en otros casos. En comparación con ellas, por otra parte, la nº 1 ofrece muchos más pasajes asignados a las voces solistas, especialmente agrupadas en dúos, tercetos y cuartetos en los que eventualmente interviene el coro de manera homofónica para subrayar determinadas sílabas. Podemos imaginarnos uno de aquellos domingos la capilla de la Warwick Street de Londres llena de fieles y de amantes de la música, pendientes de escuchar de forma gratuita a las estrellas de la ópera londinense cantando la celebrada música de Manuel García.


Sobre la formación

HÉCTOR ELIEL MÁRQUEZ, director titular y órgano
Catedrático del RCSM Victoria Eugenia de Granada, es natural de esta misma ciudad, donde tituló como profesor superior de piano y realizó estudios superiores de composición, tras lo cual finalizó un postgrado con Edoardo Torbianelli (fortepiano) en la Schola Cantorum Basiliensis (Suiza). Como pianista acompañante cuenta con una amplia experiencia concertística; y ha trabajado en diversos cursos internacionales de canto, acompañando las clases de reconocidos profesores como Gerd Türk, Nancy Argenta, Janet Williams, Carlos Chausson, etc. Es director del Coro de la OCG, de la Schola Pueri Cantores de la Catedral de Granada, director y fundador del Joven Coro de la OCG, director musical de la compañía de ópera La Voz Humana, y fundador y director de Numen Ensemble.

JERÓNIMO MARÍN, director invitado
Director del Coro Fundación GSD, actualmente es director principal de la Orquesta de la Universidad Carlos III. Ha debutado como director de ópera con El pájaro de dos colores de Conrado del Campo en enero de 2020. Ha sido director asistente de Guillermo García Calvo y de Miguel Ortega. Profesor superior de oboe y canto, es licenciado en Filología Hispánica y licenciado en Historia y Ciencias de la Música. Es profesor de secundaria de música y ajedrez en el IES Juana de Castilla. Barítono profesional durante diez años en el Coro del Teatro Real y de Aftershave Quartet (Medalla de Oro en el Concurso Nacional de 2015 y de 2017), como director invitado del Numen Ensemble está llevando a cabo el proyecto de recuperación de las cuatro misas de Manuel García en colaboración con el FeMAUB.

NUMEN ENSEMBLE
El ensemble surge en febrero de 2011 formado por cantantes provenientes de prestigiosos coros a nivel nacional. Uno de sus objetivos es poner en valor el patrimonio coral más desconocido, pero igualmente rico, incluyendo en sus proyectos principalmente repertorio renacentista, barroco y contemporáneo (especialmente español) y también llevar al público obras en primera audición pertenecientes a compositores contemporáneos, habiendo ya estrenado obras de Grayston Ives, Sebastián Mariné, José López Montes, Francisco Ruiz Montes y Héctor Eliel Márquez Fornieles, entre otros. Su fundador y actual director titular es Héctor Eliel Márquez, quien al frente de este grupo ha dirigido actuaciones en distintos puntos de la geografía nacional en importantes citas musicales, destacando su participación en varias ediciones del Festival Internacional de Música de Granada, del FeMAUB y en la Academia Internacional de Órgano de Granada, entre otros. Numen Ensemble ha trabajado con directores como Martin Schmidt y Raúl Mallavibarrena, y ha colaborado con agrupaciones como el Taller Atlántico Contemporáneo, estrenando la obra Cinco guerreros del compositor granadino Sebastián Mariné, así como con la organista Montserrat Torrent en un homenaje a Alonso Lobo en el cuarto centenario de su muerte (2017). En su más reciente proyecto participa bajo la dirección de Jerónimo Marín en 2021 aportando una recuperación histórica de la Misa nº 2 en fa mayor del compositor romántico Manuel García y la Misa nº 3 en sol mayor en 2022, que también interpretaron en marzo de 2023 en el FIAS de Madrid.


Información práctica

  • Madrid
  • Capilla del Palacio Real
  • D3 de MARZO | 19:00h

Vídeo

  • Logo de Patrimonio Nacional
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