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Alberto Cortés, director de escena y performer malagueño, ha sido definido por parte de la crítica especializada como “enigma escénico” y “torero queer”. Algo que casa a la perfección con declaraciones del propio Cortés sobre su relación con la escena. “En cierto modo la detesto y en esa guerra encuentro mi lugar”. En esta edición del Festival de Otoño esa lucha de la que habla Cortés tendrá presencia con dos obras diferentes: Analphabet y El corazón de Ester.
Será además la última ocasión para disfrutar de Analphabet, que finaliza su gira con esta función en la Sala Verde de los Teatros del Canal.
Una pareja herida de amor llora en la playa de Gulpiyuri, hasta que un fantasma llamado Analphabet aparece sobre el mar al atardecer, y les cuenta historias y les canta canciones. Un espíritu romántico, cuya aparición pone de manifiesto “el barranco al que llamamos pareja de amantes y los maltratos a los que nos sometemos dentro de esa estructura amatoria”.
Analphabet es la invención de un mito que abre la caja de las violencias intragénero. También funciona como predicador y alerta sobre los cuidados necesarios en las “relaciones maricas atravesadas por la herencia patriarcal”, según Cortés.
Aunque llega moribundo cada atardecer, el fantasma alberga una esperanza: esa que depende de la poesía y lo que puede hacer con una herida.
La palabra y la poesía también funcionan como ejes de otros trabajos de Alberto Cortés como El Ardor o One Night at the Golden Bar. Ambos están publicados en formato libro bajo el nombre de Los montes son tuyos. Posteriormente ha publicado Siempre vengo de noche (2024) y Libro de devociones (2026).
En los últimos años, Cortés se ha convertido en figura asidua en las programaciones de festivales y teatros internacionales como Kunstenfestivaldesarts, Festival d’Automne de París o la Triennale de Milán.