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Atrapados en la obra de Shakespeare desde hace 420 años, cuatro jóvenes (Hamlet, Horacio, Ofelia y Laertes) se enfrentan a las órdenes de sus padres, de su reino o de su público. De esta manera Un Hamlet de moins va atravesando diferentes capas de significado y focos argumentales: la importancia de las imágenes y el juego, el terror a ser evaluados, o el olvido para borrar crímenes y fabricar un presente tan puro como increíble.
El Théâtre des 13 vents, adscrito al Centre Dramatique National de Montpellier, tiene un curioso decálogo en su discurso en el que se puede leer: “hay que ser un idiota para hacer teatro”. Un idiota, según esta compañía, porque hay que compartir y debatir contradicciones para luchar contra un poema en el escenario. También afirman que los actores y actrices son exploradores de la condición humana que entienden las obras como campos de batalla.
Nathalie Garraud y Olivier Saccomano, directora y dramaturgo de Un Hamlet de moins, codirigen desde 2018 el Théâtre des 13 vents. Su trilogía Spectres de l’Europe tuvo una gran acogida en festivales internacionales. La experiencia en campos de refugiados palestinos, así como con proyectos de cooperación internacional de Nathalie Garraud se suma a la formación como doctor en filosofía de Saccomano. El resultado es uno de los dúos más interesantes del teatro y el pensamiento contemporáneo francés.